Etiquetado no conforme

¿Etiquetado Engañoso o Etiquetado no Conforme?

El etiquetado de alimentos es definido como la ” información impresa en el envase que se supedita a reglamentos establecidos” (Laguna y Claudia, 2007).

Sin embargo, en relación a su función constituye una parte esencial del alimento, ya que “es el principal medio de comunicación entre los productores de alimentos y los consumidores finales, constituyendo una herramienta clave para permitirles realizar elecciones informadas sobre los alimentos que compran y consumen” o en el mismo sentido “es el principal medio a través del cual el productor consigue comunicarse con el consumidor final e informar sobre aspectos nutricionales o características del producto (AESAN, 2012).

No obstante, al tener un objetivo fundamental de comunicación, el etiquetado es objeto de regulación y vigilancia basadas en marcos regulatorios en todo el mundo que normalizan la información que debe contener a través de especificaciones detalladas contenidas en los instrumentos técnicos y legales. Pero cuando estos requisitos o especificaciones no son cumplidos, se está ante una no conformidad que es el incumplimiento de un requisito (ISO 9001:2015 – 3.6.9), en consecuencia, el etiquetado es no conforme.

Estas no conformidades, presentan una trascendencia capital, en el sentido de que pueden constituir un delito al ser interpretado en base al instrumento legal que lo regula como engañoso o falso, en virtud, “que puede vulnerar el derecho al acceso de los consumidores a una información adecuada que les permita hacer elecciones bien fundadas conforme a los deseos y necesidades de cada cual” (ONU, 1999). En este sentido hay instrumentos de referencia internacional como la Norma general del Codex para el etiquetado de los alimentos preenvasados, que prevé dentro de sus principios generales lo siguiente:

  • Los alimentos preenvasados no deberán describirse ni presentarse con una etiqueta o etiquetado en una forma que sea falsa, equívoca o engañosa, o susceptible de crear en modo alguno una impresión errónea respecto de su naturaleza en ningún aspecto.
  • Los alimentos preenvasados no deberán describirse ni presentarse con una etiqueta o etiquetado en los que se empleen palabras, ilustraciones u otras representaciones gráficas que se refieran a -o sugieran, directa o indirectamente- cualquier otro producto con el que el producto de que se trate pueda confundirse, ni en una forma tal que pueda inducir al comprador o al consumidor a suponer que el alimento se relaciona en forma alguna con aquel otro producto.

Del mismo modo el  Codex en sus Directrices para el uso de declaraciones nutricionales y saludables contempló que “Las declaraciones de propiedades saludables deberán estar apoyadas por una cantidad de evidencia científica válida y suficiente como para justificar las declaraciones, proveer información verídica y no engañosa para ayudar al consumidor a elegir dietas saludables, y ser apoyadas por una educación específica para el consumidor” Codex (1997).

En general estos principios han sido incorporados en todas las legislaciones nacionales y comunitarias que rigen la materia.

Comunicaciones engañosas (Codex 2001)

Los elaboradores de alimentos usan afirmaciones, imágenes y otras representaciones en las etiquetas alimentarias para comunicar información respecto a diferentes características de los productos alimentarios (por ejemplo, su naturaleza básica, identidad, composición, calidad, origen, método de producción o beneficio a la salud).

Estas representaciones pueden ser categorizadas como: verídicas y no engañosas; falsas; y verídicas pero engañosas. Las comunicaciones verídicas y no engañosas son literalmente la verdad y no llevan a los consumidores a realizar inferencias incorrectas. Las comunicaciones falsas son literalmente no verídicas y llevan a los consumidores a realizar inferencias incorrectas.

Las comunicaciones verídicas pero engañosas son literalmente la verdad pero también llevan a los consumidores a realizar inferencias incorrectas. Cuando el etiquetado presenta no conformidades, la presencia, tanto como la ausencia de información, es significativa.

Tipos de comunicaciones engañosas (Codex 2001)

a. Omisión de hechos materiales

Las etiquetas alimentarias son a veces engañosas porque se ha omitido un hecho pertinente. Por ejemplo, una etiqueta puede omitir revelar información que sea pertinente para satisfacer la necesidad de un consumidor de interpretar correctamente las declaraciones de la etiqueta. O bien, una etiqueta puede no revelar hechos pertinentes respecto a las consecuencias adversas para los consumidores que pueden resultar del uso del producto.

b. Engaños debidos a la confusión

Los consumidores pueden ser engañados por el uso de lenguaje, símbolos o imágenes confusas en los paquetes. La confusión ocurre a menudo debido a que una comunicación promocional usa una palabra, frase, símbolo o imagen que es similar a una palabra, frase, símbolo o imagen más familiar, pero que no tiene un significado similar. Tal confusión es probable que cause que los consumidores perciban de manera errónea o comprendan mal lo que se comunica. Esto puede ser causa de preocupación, en particular cuando las etiquetas son traducidas o cuando el producto es exportado.

Cuando la etiqueta de un producto dice “solo un gramo de sodio”, los consumidores pueden ser engañados en creer que el producto es bajo en sodio. En realidad, un gramo de sodio es equivalente a 1000 miligramos de sodio – una alta cantidad de sodio.

Las implicaciones pragmáticas son inferencias fuertemente implícitas o invitadas en vez de directamente afirmadas. Por ejemplo, una declaración verdadera, tal como “solo un gramo de sodio”, es muy probable que engañe a algunos consumidores que interpreten erróneamente dicha declaración como significando “muy poco.”

c. Engaños debidos al mismo atributo

Una comunicación verídica respecto a un atributo de un producto puede llevar a inferencias engañosas sobre el mismo atributo en dicho producto, o en otros productos en la misma categoría o en una categoría similar. Se discuten a continuación algunos de los tipos de inferencias que podrían hacer los consumidores.

Por ejemplo, los consumidores pueden interpretar una afirmación respecto a un atributo en una marca de aceite vegetal (“No contiene colesterol”) como implicando que es algo único (es decir, que la marca X es la única marca de aceite vegetal sin colesterol) o superioridad (es decir, que la marca X tiene menos colesterol que otras marcas de aceite vegetal). Por lo tanto, los consumidores pueden hacer inferencias sobre marcas rivales aunque no se hayan hecho comparaciones explícitas. El consumidor sería engañado en el grado en que no exista apoyo para tales inferencias de singularidad o superioridad. Un ejemplo de una directriz existente del Codex que busca prevenir este tipo de engaño, es el párrafo 5.2 de las Directrices para el Uso de Declaraciones de Propiedades Nutricionales. Esta disposición indica que “cuando un alimento es por su naturaleza bajo en, o libre del nutriente sobre el cual se hace la declaración de propiedades, el término que describe el nivel del nutriente no debería preceder inmediatamente [N. del T. Aplicable a la sintaxis del idioma Inglés pero no necesariamente al Español] al nombre del alimento, sino que debería ser en la forma de “un alimento bajo en (nombre del nutriente)” o “un alimento libre de (nombre del nutriente)”.

A veces los consumidores realizan también inferencias falsas sobre una declaración respecto a un atributo de un producto, basándose en sus propias expectativas respecto a la intención del elaborador. Por ejemplo, los consumidores pueden interpretar una comunicación respecto a un atributo (“Contiene fibra dietética”) como implicando que el alimento es una buena fuente de tal atributo. La comunicación sería engañosa en el grado en que el alimento posea solo una pequeña cantidad de tal atributo. En la década de los 1980, cuando eran muy comunes en los Estados Unidos las declaraciones respecto a los beneficios para la salud derivados del consumo de fibra dietética, productos tales como las donas (pequeños bollos en forma de anillo, cocinados en grasa), que contienen muy pequeñas cantidades de fibra, realizaron declaraciones tales como “hechos con fibra dietética “ o “contienen fibra dietética.” Los consumidores fueron probablemente engañados por tales afirmaciones dado que se determinó que dichas donas contenían una cantidad insignificante de fibra. Similarmente, los consumidores pueden interpretar una declaración de propiedades en un alimento, tal como “85% libre de grasas”, como implicando que es bajo en grasa, cuando en muchos productos un contenido de 15% de grasa es bastante alto. Por lo tanto, el uso de esta declaración de propiedades podría ser engañoso. Como otro ejemplo, un elaborador podría hacer una representación de que una marca es superior a otras marcas o a otras formulaciones de su marca respecto a un atributo (“La marca X tiene menos grasa que la marca Y”). Algunos consumidores podrían realizar inferencias más generales sobre la marca respecto a dicho atributo (por ejemplo, que la marca X tiene substancialmente menos grasa que la marca Y).Cuando dichas inferencias son falsas, los consumidores son engañados, a no ser que el uso de tales términos esté acompañado de una revelación adicional o que sean substituidos por otros términos que no puedan causar tales inferencias falsas. Un ejemplo de directriz del Codex que busca prevenir este tipo de etiquetado engañoso se encuentra bajo el párrafo 6.2 de las Directrices para el Uso de Declaraciones de Propiedades Nutricionales. En dicho párrafo, una de las condiciones para efectuar una declaración comparativa de propiedades es que se indique la diferencia cuantitativa en el valor energético o en el contenido de nutrientes.Los ejemplos anteriores demuestran cómo las comunicaciones verídicas en las etiquetas alimentarias pueden llevar a que los consumidores efectúen inferencias falsas sobre la cantidad de un nutriente en un producto o en productos rivales. Pero las comunicaciones verídicas en las etiquetas alimentarias pueden también llevar a que los consumidores hagan inferencias falsas sobre el atributo mismo. Por ejemplo, cuando la etiqueta alimentaria realiza una declaración de propiedades de que un producto es “libre de” algún atributo, el consumidor puede inferir que dicho atributo no es deseable para algunos consumidores, o incluso para todos los consumidores, y que debería limitarse o evitarse. Cuando esta inferencia es verídica, entonces tal afirmación no sería engañosa (por ejemplo, la declaración en una etiqueta alimentaria de que un producto es “libre de grasas saturadas”). Sin embargo, cuando la inferencia es falsa, tal declaración en la etiqueta engañaría a los consumidores respecto a las características del alimento y del atributo en particular. Por ejemplo, la declaración en una etiqueta que el producto “está libre de vitaminas sintéticas” o que “no contiene vitaminas sintéticas” es probable que engañe a algunos consumidores si creen, erróneamente, que el atributo (vitaminas sintéticas) es indeseable. Como resultado, dichos consumidores pueden también realizar la inferencia más amplia de que un producto sin tal atributo es superior (por ejemplo, que tiene mayor valor nutricional o que es más inocuo).Un dibujo o imagen en una etiqueta alimentaria puede también a veces llevar a inferencias engañosas respecto a un atributo de un producto. Por ejemplo, un dibujo de nueces mixtas en la etiqueta de un envase puede mostrar una mayor cantidad de un tipo caro de nuez, cuando en realidad muy pocas de esas nueces se incluyen en el envase.El concepto de implicación pragmática, que discutimos en la sección anterior sobre los “engaños basados en la confusión”, ayuda a explicar por qué son engañosas las comunicaciones en esta sección. Es decir, estas inferencias ocurren probablemente porque los consumidores realizan inferencias sobre la intención probable del elaborador (Alba y Hasher 1983). Por ejemplo, cuando los consumidores interpretan la aseveración de que “contiene fibra dietética” como implicando que el alimento es una buena fuente de fibra dietética, esto puede deberse a que asumen que esa es la interpretación que quiere dar el elaborador. Asumen que el elaborador no haría tal declaración si el producto contuviera solo una cantidad insignificante del nutriente. De similar manera, algunos consumidores pueden interpretar una declaración de propiedades, tal como “la marca X tiene menos grasa que la marca Y” como implicando que la marca X tiene significativamente menos grasa que la marca Y. Los consumidores pueden asumir que el elaborador no promovería tal comparación si solo hubiera una diferencia muy pequeña en grasa. Lo que es más, los consumidores pueden asumir que un elaborador no haría una declaración de propiedades de que un producto está “libre de vitaminas sintéticas” a no ser que un producto sin dicho atributo sea, en alguna forma, superior.

d. Engaños de atributo diferente

Una comunicación verídica sobre un atributo de un producto puede también llevar inferencias engañosas sobre un atributo diferente en dicho producto o en otros productos en la misma categoría o en una categoría similar. Esto puede ocurrir cuando un consumidor cree erróneamente que dos atributos están correlacionados. Por ejemplo, cuando un producto lleva una declaración de propiedades indicando “sin aceites tropicales” o “sin colesterol”, los consumidores pueden inferir que el producto es también bajo en grasa saturada. Los consumidores serían engañados si el producto contiene una alta cantidad de grasas saturadas por porción. Lo que es más, los consumidores podrían ser perjudicados si seleccionan tales productos creyendo que reducirán su riesgo de enfermedades cardíacas, cuando en realidad el consumo de productos con una alta cantidad de grasas saturadas incrementaría sus riesgos. Un ejemplo de directriz del Codex que busca prevenir este tipo de etiquetado engañoso es la disposición, bajo las Directrices para el Uso de Declaraciones de Propiedades Nutricionales, de que un producto alimentario no debe exceder niveles especificados de grasas saturadas cuando se realiza una declaración de propiedades de “bajo en colesterol” o “libre de colesterol”. Una mala interpretación por parte del consumidor puede ocurrir aun si la cantidad de grasa saturada se indica en la etiqueta, pues los consumidores pueden no correlacionar tal información con la declaración de propiedades.

e. Engaños debidos a la fuente citada

Los consumidores están frecuentemente expuestos a declaraciones de apoyo por parte de organizaciones o individuos que son percibidos como poseedores de autoridad. Aunque existen circunstancias en que tales declaraciones de apoyo no son engañosas (por ejemplo, un logotipo apoyado por un gobierno nacional para un propósito determinado), hay muchas situaciones en las que las declaraciones de apoyo pueden engañar a los consumidores. Como primer punto, los consumidores pueden ser engañados cuando la persona u organización que realiza la declaración de apoyo tiene una relación financiera con el elaborador y por lo tanto no ofrece una opinión imparcial. En un segundo caso, un elaborador puede mencionar prominentemente una organización confiable, o utilizar su logotipo en la etiqueta alimentaria, y los consumidores pueden asumir erróneamente que el producto ha sido avalado por dicha organización. Tercero, cuando una compañía afirma que la mayoría de los expertos pertinentes apoyan su producto, los consumidores pueden asumir que se está ofreciendo un muestreo representativo de los expertos. Sin embargo, en muchos casos, la compañía presentará solo las opiniones de los expertos que estén a favor del producto.Por ejemplo, algunos elaboradores crean y/o apoyan organizaciones que suenan como “independientes” y que luego avalan los productos o las opiniones del elaborador. Por ejemplo, un elaborador alimentario puede crear una organización llamada “Instituto para las Decisiones Alimentarias Responsables” y luego incluir una declaración en su etiqueta de que tal organización avala los productos del elaborador. Los consumidores probablemente hagan la inferencia que tal organización proporciona una opinión imparcial experta.Un elaborador de fórmula infantil puede declarar que está “recomendada por más pediatras que cualquier otra fórmula.” En realidad, 80% de los pediatras encuestados pueden no haber expresado preferencia por ninguna fórmula en particular. Por lo tanto, aunque la aseveración puede ser literalmente verídica, la implicación de que la mayoría de los pediatras prefieren la fórmula, es engañosa.Un elaborador de jugo de naranja puede mostrar el logotipo de una organización de prevención del cáncer e incluir una referencia a su recomendación de consumir más frutas y hortalizas. Los consumidores serían engañados si infieren que dicha organización apoya esa marca de jugo de naranja como una medida para prevenir el cáncer.

Referencias

  1. Lagua, R y Claudia V. (2007). Diccionario de nutrición y dietoterapia. 5ta ed. México.
  2. Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). (2013). Etiquetado de alimentos. [Página Web en línea]: Disponible: http://www.aesan.msc.es/AESAN/web/cadena_alimentaria/subseccion/etiquetado_alimentos.shtml
  3. Ornanización de la Naciones Unidas (1999) Directrices de las Naciones Unidas para la protección del consumidor (en su versión ampliada de 1999). [Página Web en línea]: Disponible: http://es.consumersinternational.org/who-we-are/un-guidelines-on-consumer-protection#.UZKQWcqk0lQ
  4. CODEX STAN 1-1985, Rev. 1-1991. (1991). Norma general del Codex para el etiquetado de los alimentos preenvasados. [Documento en línea]. Disponible: http://www.fao.org/docrep/005/y2770s/y2770s02.htm
  5. Codex CAC/GL 23-1997. (1997). Directrices para el uso de declaraciones nutricionales y saludables. [Documento en línea]. Disponible: http://www.fao.org/ag/humannutrition/33313-06c541a6d2fe7e59b17de5cd036c6cf0e.pdf
  6. Comisión del Codex Alimentarios (2001). Otros asuntos y trabajos futuros: Documento de debate sobre el etiquetado engañoso de los alimentos. [Documento en línea]. Disponible: http://ftp.fao.org/codex/meetings/CCFL/CCFL32/fl04_10s.pdf