Tema del Mes: Abril

SELLOS Y CERTIFICACIONES SUSTENTABLES: PROPULSORES DEL CONSUMO RESPONSABLE

Por: Autor Mónaco, Yamila Antonela; Modesto, María Florencia

1. Introducción
El contexto actual de producción y consumo masivo, caracterizado por la cultura del usar y tirar, ha ido provocando gradualmente crisis económicas, desequilibrios ambientales, violación de derechos, pobreza creciente, exclusión y desigualdades sociales (Cucco, 2014). Esta situación que se torna insostenible, presenta la necesidad impostergable de implementar un “cambio” en las formas de consumo.

Como respuesta a esta realidad, consumidores, gobiernos, organizaciones no gubernamentales y empresas deben unir esfuerzos en la articulación de acciones conjuntas, enfatizando en la responsabilidad compartida que les cabe a cada una de dichas partes, como componentes fundamentales de un mismo engranaje (Cortes Funes, 2011); a fin de mitigar las mencionadas consecuencias negativas y avanzar hacia la sustentabilidad, entendida como la integración de tres dimensiones: crecimiento económico, equidad y progreso social, y preservación de los recursos (RedUnirse, 2009).

Esta presentación, forma parte de los temas investigados en un estudio más abarcativo, en el cual se relevó y analizó la situación de la región latinoamericana respecto al nivel de conocimiento y aplicación de acciones de Consumo Responsable.

Seguidamente se abordará la temática de sellos y certificaciones sustentables con la finalidad de identificar productos o servicios que contribuyen a la sostenibilidad medioambiental y/o a la promoción social, los cuales se convierten en un elemento significativo de diferenciación, permitiendo a los miembros de la sociedad realizar elecciones de consumo responsable; profundizando los instrumentos creados por los gobiernos de diferentes países de América Latina, vigentes a nivel nacional, con el objetivo de reafirmar el estado actual de desarrollo de estos instrumentos en la región.

Los países seleccionados para realizarla fueron Argentina, Brasil, Chile y Colombia, por ser los que se encuentran a la vanguardia en relación al tema.

La investigación es de tipo exploratorio con un enfoque cualitativo. La técnica empleada para realizarla fue la observación documental, a través del análisis de textos y documentos existentes sobre el tema y búsqueda a través de internet.

2. Consumo Responsable
La acción de consumir implica la adquisición de bienes y servicios a fin de satisfacer las necesidades básicas propias de la condición humana: alimento, vivienda, vestimenta, entre otras. Es una acción primordial e ineludible de todos los habitantes del mundo, es decir, todos necesitan consumir para poder subsistir.

En la actualidad, el acto de consumir tiene para la generalidad de la población una importancia superior a la mera satisfacción de las mencionadas necesidades básicas. Se trata de un consumo impulsado por el deseo y la materialidad más que por la necesidad de consumir. Muchos de los consumidores se comportan de manera irreflexiva e irracional mediante el consumo compulsivo y desmedido de bienes y servicios que sobrepasan ampliamente estas necesidades de supervivencia. Esto genera que este actual modelo de consumo se encuentre colapsado y no se vislumbre sostenible en el largo plazo en lo social, ecológico y económico; por lo cual resulta necesario un mayor compromiso y concientización de la realidad actual, y una readecuación de la forma de consumir de manera de lograr un consumo más igualitario y universal de todos, una sociedad más justa y un medioambiente más sustentable.

En paralelo a esta situación planteada es posible identificar tendencias hacia un modelo más sostenible de consumo. Se trata del surgimiento de una nueva cultura del consumo centrada en valores éticos y en una mayor conciencia de los aspectos negativos que el consumismo excesivo está dejando en nuestro planeta.

Estos nuevos consumidores reconocen su libertad y autonomía y, como miembros de la sociedad, en cada elección no buscan únicamente sus intereses individuales sino también el bienestar de los otros, para lograr así una sociedad más justa, equitativa y un entorno más sostenible (Arredondo Trapero, 2014)

Este cambio involucra un traslado de las preocupaciones hacia temas medioambientales y sociales. El consumidor se convierte en una persona crítica, que razona cada una de sus compras, y que reconoce la responsabilidad que posee sobre su entorno.

A fin de definirlo, se clasifica al mismo en tres bloques o dimensiones principales que constituyen la base indivisible de este modo de consumir: Consumo Ético, Ecológico y Social-Solidario (Iglesias, 2009 citado en Bianchi, Ferreyra y Kosiak de Gesualdo, 2012).

  • Consumo Ético: El consumidor tiene internalizados un conjunto de valores que lo guiarán siempre por las prácticas más correctas en consonancia con ellos. Se trata de un consumidor crítico, reflexivo y sensibilizado ante las injusticias sociales y el cuidado del medioambiente; y convencido de que su acción puede contribuir en la búsqueda de una sociedad más justa.
  • Consumo Ecológico: Guarda relación directa con la preservación del medioambiente. Considera el antes y el después del consumo, realizando una evaluación del impacto ambiental de todo el ciclo de vida del producto que va a adquirir.
  • Consumo Social: Refiere al sentido de pertenencia de cada individuo a la sociedad de la cual forma parte y como ciudadano de la misma al deseo de su progreso y bienestar.

Estas dimensiones se interrelacionan y conforman un todo indivisible. El consumidor contemplará los impactos ecológicos y sociales de su consumo porque tiene una base fuertemente ética.

Es decir, el Consumidor Responsable “es aquella persona informada y consciente de sus hábitos de consumo, que conoce sus derechos como consumidor, y su deber de buscar las opciones de consumo que provoquen un menor impacto negativo a la sociedad y al medio ambiente” (Michelén, 2009, p.73).

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